Síndrome del Intestino Irritable

Síndrome del Intestino Irritable

Imposible separar el cuerpo de la mente

Dr. Fermín Mearin

Dr. Fermín Mearin

Director del Servicio de Aparato Digestivo, Centro Teknon, Barcelona

Síndrome del Intestino Irritable

“Acudió una mujer al palacio del Rey Salomón alegando que el hijo que llevaba en los brazos era suyo. Otra mujer la acompañaba, y defendía vehementemente que ella era la madre de la criatura y que la otra mujer mentía. El Sabio Salomón tomó una decisión prudente y acertada como correspondía a su conocimiento y experiencia: que partiesen al niño en dos y cada una de las mujeres se llevase la mitad; de esta forma se conocería quién era la verdadera madre.” ¡¡Oh!! ¡Errores del destino, aberraciones históricas y fallos de la memoria! El niño tenía síndrome del intestino irritable, una de las supuestas madres era médica, y la otra psicóloga. Naturalmente partieron al niño en dos y ante la mirada atónita del Rey Salomón se llevaron a casa cada una de las partes ensangrentadas”. 

 

Dividir mente y cuerpo, espíritu y físico, cerebro e intestino es como partir a un niño por la mitad y pretender que viva (o aún más: que mejore). Los trastornos funcionales digestivos, y en especial el Síndrome del Intestino Irritable (SII), son un perfecto ejemplo de la necedad científica que nos ha gobernado durante décadas. Las distintas escuelas se han peleado por defender teorías imperfectas e incompletas que en muchas ocasiones olvidaban las verdaderas molestias del paciente. “Yo soy organicista”, “yo soy psicoanalítico”, “yo soy biopatológico”, … PUÉS YO SOY DE LOS QUE QUIERE AYUDAR AL PACIENTE! 

El SII supone un problema clínico para los médicos por diversos motivos. En primer lugar, no se acompaña de signos morfológicos macroscópicos que ayuden a su identificación. De hecho, los análisis de laboratorio, las pruebas de imagen y los estudios histológicos son normales, y sólo (¡sólo!) sirven para excluir la existencia de lesiones orgánicas. En segundo lugar, el SII es de una enorme heterogeneidad sintomatológica. En todos los casos hay dolor abdominal, pero el diagnóstico de SII se aplica igualmente para un paciente que tiene diarrea, para otro que aqueja estreñimiento, o para un tercero que tenga épocas con estreñimiento y épocas con diarrea. Los tres serán diagnosticados de SII aunque, en muchas ocasiones, no hay nada que se parezca menos a un SII que otro SII.

Sin duda, en los casos complejos, para un buen diagnóstico y tratamiento del SII deben tenerse en cuenta todos los aspectos: personales, sociales, médicos y psicológicos.

Síndrome del Intestino Irritable
Este es un blog informativo, que no pretende servir de foro interactivo. Lamentamos no poder incluir sus preguntas y comentarios, y responder a sus dudas. Espero que le sea útil y gracias por su colaboración.
Incontinencia anal

Incontinencia anal

Nunca pensé que esto podría ocurrirme

Dr. Fermín Mearin

Dr. Fermín Mearin

Director del Servicio de Aparato Digestivo, Centro Teknon, Barcelona

Incontinencia anal

Qué es la incontinencia anal

🙂 ¿Incontinencia? ¿Pero eso no es cuando a uno se le escapa la orina?

 

– Sí, eso es la incontinencia de orina, pero también puede haber incontinencia de las heces (o de los gases); es lo que se llama la incontinencia anal.

 

🙂 Ah, ya, cuando se tiene diarrea.

 

– No, no, cuidado. La diarrea y la incontinencia son dos cosas diferentes. Se dice que un paciente tiene diarrea cuando tiene un número excesivo de deposiciones o cuando las heces son demasiado blandas, incluso líquidas. Por su parte, un paciente sufre de incontinencia anal cuando no es capaz de controlar sus deposiciones, es decir, cuando se le escapan. No siempre es necesario que uno tenga diarrea para sufrir incontinencia anal.

 

– De hecho, y aunque parezca paradójico, hay personas que durante toda la vida han sido estreñidas y terminan con incontinencia. Esto se debe a que el control de la fuerza del ano lo realizan unos nervios situados en esa región, y esos nervios pueden dañarse cuando se hace un excesivo esfuerzo al defecar durante un periodo prolongado de tiempo. Más claro, que los pacientes estreñidos, a fuerza de apretar, pueden terminan por dañar su esfínter anal (o los nervios que lo controlan) y padecer incontinencia.

¿Es frecuente la incontinencia anal?

🙂 ¿Pero eso de la incontinencia del ano debe ser muy raro? ¿O no?

 

– Se calcula que aproximadamente entre el 2 y el 5 % de las personas de más de 60 años padecen incontinencia anal franca y que el 10 % manchan con heces la ropa interior (!!). Aún más, el 30 % de los ancianos ingresados en instituciones tienen incontinencia anal (!!!). ¿¿Raro?? Lo que pasa es que, a los pacientes, en muchas (muchísimas) ocasiones les da vergüenza decir lo que les está pasando.

Nadie habla de esto

El paciente incontinente, después de meses o años de sufrir a escondidas su problema, decide acudir al médico. Le cuenta «que tiene diarrea» (aunque no es cierto) y que «algunas veces se le escapa un poco» (aunque hace meses que tiene que llevar el pañal permanentemente). El médico le contesta que “no se preocupe” y que lo importante es que tenga mucha higiene. (¿Mucha higiene?). El paciente sale de la consulta desconsolado y tardará mucho tiempo en volvérselo a contar a otro médico, mucho tiempo en ir al cine, mucho tiempo en coger el autobús, mucho tiempo en salir de casa, …

 

Y es lógico que el paciente sienta vergüenza por aquello que le ocurre: está ligado a una de las funciones más íntimas y estigmatizadas del ser humano. Además, se asocia un sentimiento de culpa: «el ensuciarse» parece que conlleva un cierto componente voluntario, aunque lo que más desearía en el mundo sería no hacerlo. (Y frases como «lo importante es que tenga mucha higiene» no ayudan a mitigar ni la vergüenza ni la culpa).

La incontinencia anal tiene tratamiento

Pero no hay que alarmarse. Lo cierto es que, en la mayoría de los casos, la incontinencia anal puede tratarse con éxito. Con las técnicas de rehabilitación mediante biofeedback se obtienen buenos resultados en el 70-80 % de los casos, y con la cirugía, ya sea reparadora o protésica, también pueden solucionarse los defectos musculares del esfínter anal. El problema estriba en que muchas veces el paciente no acude al médico y, otras tantas, el médico no le hace caso.

 

Es curioso como a veces nos encontramos con extrañas paradojas: enfermedades muy frecuentes que no somos capaces de tratar y enfermedades muy raras para las que sí existe tratamiento. Lo dramático de la incontinencia anal es que siendo frecuente y teniendo tratamiento los pacientes no se benefician de él. Y no lo hacen, no porque no lo necesiten, sino porque no llega a producirse el necesario encuentro entre el enfermo que reclama ayuda y el médico que es capaz de ofrecérsela. Es la triste historia de dos náufragos perdidos en el océano durante la noche sin saber, ninguno de los dos, que no está sólo y que la costa está a su alcance.           

Objetivos de la rehabilitación mediante biofeedback para el tratamiento
de la incontinencia anal

Incontinencia anal
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Dieta a seguir en la enfermedad celíaca

Dieta a seguir en la enfermedad celíaca

Dr. Fermín Mearin

Dr. Fermín Mearin

Director del Servicio de Aparato Digestivo, Centro Teknon, Barcelona

La enfermedad celíaca y el gluten

Normas generales para el seguimiento de una dieta sin gluten

No debe iniciarse sin haber realizado previamente una biopsia intestinal diagnóstica.

La dieta debe seguirse estrictamente durante toda la vida. La ingestión de pequeñas cantidades de gluten puede producir lesión de las vellosidades intestinales, aunque no siempre estas lesiones tienen por qué ir acompañadas de síntomas clínicos.

Se eliminará de la dieta cualquier producto que lleve como ingrediente trigo, avena, cebada, centeno, triticale y/o productos derivados de los mismos: almidón, harina, panes, pastas alimenticias, etc.

El celíaco puede tomar todo tipo de alimentos naturales que no contienen gluten en su origen: carnes, pescados, huevos, leche, cereales sin gluten (arroz y maíz), legumbres, tubérculos, grasas comestibles, azúcar, frutas, verduras y hortalizas. Es importante el consumo diario adecuado de estas últimas para evitar carencias vitamínicas, así como evitar una ingesta excesiva de grasas y productos sin gluten demasiado energéticos que pueden favorecer la obesidad.

El consumo de productos manufacturados conlleva asumir riesgos potenciales. No obstante, hoy en día la lectura de la etiqueta del producto, en el momento de la compra, es una medida razonablemente segura, porque la legislación vigente obliga a:

  • Especificar el origen botánico de las harinas, almidones, fécula, sémolas y cualquier otro derivado de los cereales trigo, avena, cebada, centeno y triticale, utilizados.
  • Declarar el gluten cuando se utiliza como soporte de aromas y otros aditivos.
  • Declarar el gluten cuando se utiliza como componente de un ingrediente compuesto, en proporción inferior al 25% (Norma del 25%).

 

Aun así, es conveniente leer sistemáticamente la etiqueta del producto que se compra, aunque siempre sea el mismo. Podría haber variado la composición de un producto sin que el fabricante nos hubiera advertido de ello.

 

Al adquirir productos manufacturados, debe comprobarse siempre la relación de ingredientes que figura en la etiqueta. Si en dicha relación aparece cualquier término de los que se citan a continuación, sin indicar la planta de procedencia, debe rechazarse el producto salvo que figure como permitido en la última edición de la Lista de Alimentos Sin Gluten, que periódicamente actualiza la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE) así como la Asociación de Celiacos de Cataluña (ACA).

 

Como norma general, deben eliminarse de la dieta todos los productos a granel, los elaborados artesanalmente y los que no estén etiquetados, donde no se pueda comprobar el listado de ingredientes.

Se ha de tener precaución con la manipulación de alimentos, en bares y restaurantes (tortillas de patata que puedan llevar levadura, patatas fritas hechas en freidoras que se utilizan también para freír croquetas o empanadillas, salsas ligadas con harina, rebozados, purés o cremas de verdura naturales a los que añaden «picatostes» de pan de trigo, etc.), e igualmente en comedores escolares (ej.: si un primer plato consiste en cocido de alubias con embutido, no sería válido retirar el embutido y servir las alubias al celíaco porque si el embutido lleva gluten, quedará en la salsa). Consúltese la forma de elaboración e ingredientes de cada plato, antes de su consumo.

 

 

Se evitará freír alimentos sin gluten en aceites donde previamente se hayan frito productos con gluten.

Precaución con las harinas de maíz y otras de venta en panaderías o supermercados. Pueden estar contaminadas si su molienda se ha realizado en molinos que también muelen otros cereales como trigo o avena.

 

No se deben encargar ni adquirir panes de maíz fuera de las panaderías o tahonas supervisadas por las asociaciones de celíacos. La elaboración de un pan sin gluten en una panadería que trabaja con harinas de trigo conlleva un alto riesgo de contaminación y el hecho de utilizar ingredientes sin gluten no garantiza la ausencia de gluten en el producto final, si no se han tomado las medidas adecuadas.

 

En las familias en las que hay un celíaco, se recomienda eliminar las harinas y el pan rallado de trigo y utilizar en su lugar harinas y pan rallado sin gluten o copos de puré de patata para rebozar, albardar, empanar o espesar salsas. De esta forma, muchos de los alimentos que se preparen los podrá tomar toda la familia, incluido el celíaco.

Precaución con los alimentos importados. Un fabricante puede emplear según los diferentes países de distribución, distintos ingredientes para un producto que se comercializa en todos ellos bajo la misma marca comercial.

Ante la duda de si un producto puede contener gluten, evitar consumirlo.

Como pauta general, deben evitarse todos los productos a granel, los elaborados artesanalmente y los que no estén etiquetados, donde no se puede comprobar el listado de ingredientes.

 

Los pacientes celiacos pueden recibir una ayuda muy valiosa de asociaciones tales como la Asociación Española de Celiacos, laa Asociación Celiacos Catalnya o la FACE.         

Dieta a seguir en la enfermedad celíaca
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Viaje y diarrea: un mal compañero

Viaje y diarrea: un mal compañero

Dr. Fermín Mearin

Dr. Fermín Mearin

Director del Servicio de Aparato Digestivo, Centro Teknon, Barcelona

Diarrea del viajero

Cuando salimos de viaje no es infrecuente tener una diarrea; ¿a quién no le ha ocurrido? Hemos preparado el viaje cuidadosamente: los billetes de avión, los hoteles, las excursiones, los sitios más típicos, … todo. Todo, menos tener una diarrea a mitad de nuestras vacaciones.

¿Es frecuente sufrir una diarrea al ir de viaje?

Es tan frecuente que existe un término específico para ello: “diarrea del viajero”. Lógicamente depende de si el viaje es a un lugar más o menos lejano, y de sus condiciones sanitarias, pero en algunos casos puede llegar al 50% (si no se toman las precauciones necesarias).

Recordemos aquí que sufrir una diarrea al ir a otro país no sólo depende de sus condiciones sanitarias sino también de que nuestro sistema defensivo (sistema inmune) no está “acostumbrado” a las bacterias y virus extraños; de hecho, cuando los turistas vienen a nuestro país también sufren diarrea con cierta frecuencia.  

Diarrea del viajero

¿Qué precauciones hay que tomar para evitar este problema durante las vacaciones?

Para prevenir la diarrea del viajero es imprescindible tener cuidado con las bebidas y comidas en el lugar de destino. Se deben tomar sólo bebidas embotelladas y huir de zumos u otros refrescos callejeros; cuidado además con los helados.  

Algunos fármacos, tomados antes del viaje, tales como el subsalicilato de bismuto, las fluroquinolanas o la rifaximina, pueden ser útiles para prevenir la diarrea. Están indicados sólo en caso de verdadero riesgo y bajo prescripción médica.

¿Hay que seguir una dieta especial si se sufre diarrea?

La dieta es fundamental para controlar la diarrea. Deben evitarse los lácteos, las frutas (salvo plátano verde, manzana y membrillo), las verduras (salvo la zanahoria) y las comidas grasas. El arroz, la patata y el boniato son especialmente beneficiosos.

Una vez la diarrea va mejorando deben introducirse una alimentación normal de forma progresiva. No hay que tener prisa.

¿Hay que hidratarse de una forma especial si se sufre diarrea?

La diarrea supone una importante pérdida de líquido. Por tanto, la hidratación es fundamental. Dependerá de la intensidad de la diarrea pero no debe ser inferior a dos litros diarios. Como también se pierden iones estos deben reponerse. Para ello se puede preparar una solución con un litro de agua mineral, 4 cucharadas soperas de azúcar, una taza de zumo de limón, una cucharadita de sal de mesa y una cucharada de bicarbonato. Al estar de viaje es muy probable que no podamos preparar este “mejunje”; busquemos entonces una Farmacia donde nos lo den ya preparado: suero oral para rehidratación. Si tampoco es posible, y no nos queda otra opción, acudamos a alguna bebida refrescante con iones tal como Aquarius, aunque su contenido en potasio es muy inferior a lo deseable para estos casos.

¿Ante que señales debemos acudir a un médico si sufrimos una diarrea estando de viaje?

Si la diarrea es muy intensa, se acompañan de fiebre, de vómitos importantes, sangre en las heces o signos de deshidratación es necesario buscar la ayuda de un médico, e incluso interrumpir el viaje si así se decide. Una diarrea puede parecer algo banal pero en ocasiones puede complicarse. Es preferible perderse un día de vacaciones o una excursión, y buscar a un profesional que nos ayude.

¿Podemos tomar fármacos para «cortar» la diarrea por nuestra cuenta? ¿En qué casos están recomendados estos fármacos y cómo hay que tomarlos?

Se dice, y es verdad, que la diarrea es un mecanismo natural del organismo para eliminar los agentes infecciosos y sus toxinas. Por tanto, desde un punto de vista teórico no sería bueno “cortar” la diarrea. No obstante, teniendo en cuenta que estamos de viaje, que no tenemos nuestra asistencia médica habitual, y que hay que buscar una solución rápida y segura hagamos lo siguiente (sólo para adultos). Racecadotrilo, una cápsula (100 mg) inicialmente, cualquiera que sea la hora del día; posteriormente, una cápsula tres veces al día preferiblemente antes de las comidas principales; el tratamiento debe continuarse hasta que se produzcan deposiciones normales y no prolongarse más de 7 días.

Otra opción es tomar loperamida 2 cápsulas (4 mg) como dosis inicial, seguida de una cápsula (2 mg) tras cada deposición diarreica; la dosis máxima para adultos es de 8 cápsulas (16 mg) al día.

Espero que esta información le sea útil. ¡Buen Viaje!

Diarrea del viajero
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Diario de un gastroenterólogo

Diario de un gastroenterólogo

El cuaderno azul (¿Curar? … al menos comprender)

Dr. Fermín Mearin

Dr. Fermín Mearin

Director del Servicio de Aparato Digestivo, Centro Teknon, Barcelona

Diario de un gastroenterólogo

Cuando era estudiante de Medicina mis  aspiraciones fundamentales eran: conocer las causas de las enfermedades y poder curar a los pacientes. En mis primeras prácticas clínicas, en cuarto año de Universidad, decidí que durante toda mi vida profesional apuntaría sistemáticamente las iniciales de los pacientes que atendiese, la causa de su enfermedad y cuantos se curaban. Para ello me compré un cuaderno con tapas azules y en todas sus páginas perfilé las tres columnas que debería rellenar: paciente, causa y curación. ¡Qué ingenuidad la mía! Sólo dos meses después comprobé que la única columna que estaba completa era la de las iniciales de los nombres; las de causas y curaciones estaban llenas de cuadrículas en blanco o interrogaciones.

Años después me especialicé en gastroenterología, y más profundamente en lo que llamamos trastornos funcionales digestivos. Estas son esas dolencias que no tienen una causa orgánica y en las que todas las pruebas resultan ser normales. “Doctor, ¿cómo es posible que yo tenga estos dolores y no me salga nada en las radiografías ni en las endoscopias?”. ¿”Doctor, no entiendo por qué tengo esta diarrea desde hace años si todos los análisis están bien?”. “Doctor, es que nadie me comprende”. Intento explicarles que hay muchas causas que no se ven (o que no conocemos), que el intestino tiene “vida propia”, que la relación entre las neuronas digestivas y las cerebrales es muy importante, que hay muchas otras cosas que nos influyen, etc., etc., etc. Intento, al menos, comprender al paciente. Entonces me acuerdo de mi cuaderno azul de hace más de 30 años y pienso: era tan joven que se me olvidó anotar la columna más importante. La de entender las dolencias. La de ponernos al lado del enfermo. La de compartir con él nuestro conocimiento, pero también nuestra ignorancia.

Espero y deseo que dentro de no muchos años algún joven estudiante de Medicina decida anotar toda su experiencia médica en un cuaderno azul (más bien será un iPad supernova ZZZ-2060 metalizado) y pueda completar línea tras línea las causas y curaciones de sus pacientes sin dejar ni un solo hueco. Yo no lo veré, él no me escuchará, pero me gustaría decirle que no se olvide la columna de … al menos comprender.

Dr. Fermín Mearin

Director del Servicio de Aparato Digestivo, Centro Médico Teknon, Barcelona

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