La presencia de síntomas digestivos es muy frecuente en los TCAs, ocurriendo en el 93% de los pacientes: 78% hinchazón abdominal, 72% digestión pesada/saciedad precoz, 57% dolor de estómago, 51% ardor/reflujo, 27% estreñimiento y 19% vómitos (no directamente provocados); la diarrea también puede aparecer, pero casi siempre es inducida por la toma de laxantes (que no suele reconocerse). El exceso de laxantes puede conducir, incluso, al prolapso rectal.
La aparición de síntomas digestivos es más frecuente en los pacientes con TCA que tienen mayores niveles de ansiedad, depresión y somatización, peso muy bajo, y realizan (o han realizado) ejercicio físico excesivo.
En la mayoría de los casos la/el paciente (y sus familiares) atribuyen los síntomas y la pérdida de peso a alguna enfermedad digestiva, excluyendo o negando los aspectos psicológicos: “Esto no puede ser de los nervios, le duele de verdad”. Y claro que le duele de verdad, o vomita de verdad, o se hincha de verdad, pero el origen no está en el tubo digestivo.
Tristemente, esta actitud puede hacer que se realicen pruebas innecesarias, se apliquen tratamientos ineficaces, se retrase el diagnostico de TCA, y hasta se indiquen cirugías inútiles. Hay que recordar aquí que una de las características fundamentales de los TCAs es la negación del mismo.